viernes, julio 29, 2005

Compartiendo Historias

¿Cómo están amigos? Espero que de lo más bien, al igual que yo.

¡Qué calor! Esto está increíble. Es imposible. El calor aquí no es como el de Puerto Rico, ya que aquí no hay mucha brisa. Y cuando tengo juegos de baloncesto, ni quiero jugar.

Bueno, gracias por el apoyo que le están dando al blog. Nunca imaginé que tuviera tantos visitantes, a pesar que a veces me atraso en los mensajes.

Aquí por las noches como a las 10:00 p.m. nos reunimos en un grupito para contar historias, chistes y cosas así. Muchas veces nos reímos, ya que algunas cosas son difíciles de creer. Llegó un muchacho nuevo a la unidad y se reune con nosotros, pero yo nunca había oído decir a alguien tantas mentiras en tan poco tiempo. Cada vez que él llega, a veces me voy, ya que yo me río de nada y no quiero hacerlo sentir mal. Ha dicho que tiene 43 camiones; que él es el tercer mayor distribuidor de flores de los Estados Unidos; que los padres eran dueños de la fábrica más grande de chocolate de Sur América. Que recorría en motora toda Europa. A veces lo vemos llegar y empezamos a hablar de cualquier tema y él rápido dice que ha tenido esto o aquello. Ayer yo dije que me gustaban los bonsai y él dijo que eso es lo único que él tiene en su patio. He querido decirle varias veces que qué él hace preso, ya que con todo lo que tiene, no era para hacer nada ilegal. Pero no le digo nada, ya que con las mentiras de él nos reímos un rato. El tipo es increíble. Antes de que se me olvide, una de las mentiras más grandes que dijo fue que él estuvo en la biblioteca del Vaticano. ¿Qué piensan de eso?

Esto es todo por el momento. Cuídense mucho, y será hasta la próxima.

Sinceramente,

Pedro

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Fe

La fe comienza creyendo de corazón que el bien puede acontecer.

La fe es saber de corazón que el bien puede triunfar sobre el mal,
que el sol puede brillar en una tormenta.

La fe es serena y te ampara, porque viene de adentro,
allí donde nadie puede invadir tus sueños íntimos.

La fe no se puede exigir ni mandar; es el resultado de la dedicación a creer.

La fe es creer en algo que no puedes ver ni oir, algo profundo en tu corazón
que sólo tú comprendes y sólo tu controlas.

La fe es confiar en tu persona como para saber que, pase lo que pase,
tú podrás encontrar el bien.

(Autora: Beth Fagan Quinn)

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